sábado, 17 de noviembre de 2018

“Las tres preguntas”, un cuento sobre el Ahora

“Las tres preguntas” es un inspirador cuento del escritor ruso León Tolstoi que nos da una maravillosa lección sobre cómo vivir realmente en el Aquí y Ahora:


Cierto emperador pensó un día que si conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en ninguna cuestión. Las tres preguntas eran:
¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?
¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?
El emperador publicó un edicto a través de todo su reino anunciando que cualquiera que pudiera responder a estas tres preguntas recibiría una gran recompensa, y muchos de los que leyeron el edicto emprendieron el camino al palacio; cada uno llevaba una respuesta diferente al emperador.
Como respuesta a la primera pregunta, una persona le aconsejó proyectar minuciosamente su tiempo, consagrando cada hora, cada día, cada mes y cada año a ciertas tareas y seguir el programa al pie de la letra. Solo de esta manera podría esperar realizar cada cosa en su momento. Otra persona le dijo que era imposible planear de antemano y que el emperador debería desechar toda distracción inútil y permanecer atento a todo para saber qué hacer en todo momento. Alguien insistió en que el emperador, por sí mismo, nunca podría esperar tener la previsión y competencia necesaria para decidir cada momento cuándo hacer cada cosa y que lo que realmente necesitaba era establecer un "Consejo de Sabios" y actuar conforme a su consejo.
Alguien afirmó que ciertas materias exigen una decisión inmediata y no pueden esperar los resultados de una consulta, pero que si él quería saber de antemano lo que iba a suceder debía consultar a magos y adivinos.
Las respuestas a la segunda pregunta tampoco eran acordes. Una persona dijo que el emperador necesitaba depositar toda su confianza en administradores; otro le animaba a depositar su confianza en sacerdotes y monjes, mientras algunos recomendaban a los médicos. Otros que depositara su fe en guerreros.
La tercera pregunta trajo también una variedad similar de respuestas. Algunos decían que la ciencia es el empeño más importante; otros insistían en la religión e incluso algunos clamaban por el cuerpo militar como lo más importante.
Y puesto que las respuestas eran todas distintas, el emperador no se sintió complacido con ninguna y la recompensa no fue otorgada.
Después de varias noches de reflexión, el emperador resolvió visitar a un ermitaño que vivía en la montaña y del que se decía que era un hombre iluminado. El emperador deseó encontrar al ermitaño y preguntarle las tres cosas, aunque sabía que él nunca dejaba la montaña y se sabía que solo recibía a los pobres, rehusando tener algo que ver con los ricos y poderosos. Así pues el emperador se vistió de simple campesino y ordenó a sus servidores que le aguardaran al pie de la montaña mientras él subía solo a buscar al ermitaño.
Al llegar al lugar donde habitaba el hombre santo, el emperador le halló cavando en el jardín frente a su pequeña cabaña. Cuando el ermitaño vio al extraño, movió la cabeza en señal de saludo y siguió con su trabajo. La labor, obviamente, era dura para él, pues se trataba de un hombre anciano, y cada vez que introducía la pala en la tierra para removerla, la empujaba pesadamente.
El emperador se aproximó a él y le dijo:
—He venido a pedir tu ayuda para tres cuestiones:
¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?
¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?
El ermitaño le escuchó atentamente pero no respondió. Solamente posó su mano sobre su hombro y luego continuó cavando. El emperador le dijo:
—Debes estar cansado, déjame que te eche una mano.
El ermitaño le dio las gracias, le pasó la pala al emperador y se sentó en el suelo a descansar.
Después de haber acabado dos cuadros, el emperador paró, se volvió al eremita y repitió sus preguntas. El eremita tampoco contestó sino que se levantó y señalando la pala dijo:
—¿Por qué no descansas ahora? Yo puedo hacerlo de nuevo.
Pero el emperador no le dio la pala y continuó cavando. Pasó una hora, luego otra y finalmente el sol comenzó a ponerse tras las montañas. El emperador dejó la pala y dijo al ermitaño:
—Vine a ver si podías responder a mis tres preguntas, pero si no puedes darme una respuesta, dímelo, para que pueda volverme a mi palacio.
El eremita levantó la cabeza y preguntó al emperador:
—¿Has oído a alguien corriendo por allí?
El emperador volvió la cabeza y de repente ambos vieron a un hombre con una larga barba blanca que salía del bosque. Corría enloquecidamente presionando sus manos contra una herida sangrante en su estómago. El hombre corrió hacia el emperador antes de caer inconsciente al suelo, dónde yació gimiendo. Al rasgar los vestidos del hombre, emperador y ermitaño vieron que el hombre había recibido una profunda cuchillada. El emperador limpió la herida cuidadosamente y luego usó su propia camisa para vendarle, pero la sangre empapó totalmente la venda en unos minutos. Aclaró la camisa y le vendó por segunda vez y continuó haciéndolo hasta que la herida cesó de sangrar.
El herido recuperó la conciencia y pidió un vaso de agua. El emperador corrió hacia el arroyo y trajo un jarro de agua fresca. Mientras tanto se había puesto el sol y el aire de la noche había comenzado a refrescar. El eremita ayudó al emperador a llevar al hombre hasta la cabaña donde le acostaron sobre la cama del ermitaño. El hombre cerró los ojos y se quedó tranquilo. El emperador estaba rendido tras un largo día de subir la montaña y cavar en el jardín y tras apoyarse contra la puerta se quedó dormido. Cuando despertó, el sol asomaba ya sobre las montañas.
Durante un momento olvidó donde estaba y lo que había venido a hacer. Miró hacia la cama y vio al herido, que también miraba confuso a su alrededor; cuando vio al emperador, le miró fijamente y le dijo en un leve suspiro:
—Por favor, perdóneme.
—Pero ¿qué has hecho para que yo deba perdonarte? —preguntó el emperador.
—Tú no me conoces, majestad, pero yo te conozco a ti. Yo era tu implacable enemigo y había jurado vengarme de ti, porque durante la pasada guerra tú mataste a mi hermano y embargaste mi propiedad. Cuando me informaron de que ibas a venir solo a la montaña para ver al ermitaño decidí sorprenderte en el camino de vuelta para matarte. Pero tras esperar largo rato sin ver signos de ti, dejé mi emboscada para salir a buscarte. Pero en lugar de dar contigo, topé con tus servidores y me reconocieron y me atraparon, haciéndome esta herida. Afortunadamente pude escapar y corrí hasta aquí. Si no te hubiera encontrado seguramente ahora estaría muerto. ¡Yo había intentado matarte, pero en lugar de ello tú has salvado mi vida! Me siento más avergonzado y agradecido de lo que mis palabras pueden expresar. Si vivo, juro que seré tu servidor el resto de mi vida y ordenaré a mis hijos y a mis nietos que hagan lo mismo. Por favor, majestad, concédeme tu perdón.
El emperador se alegró muchísimo al ver que se había reconciliado fácilmente con su acérrimo enemigo, y no solo le perdonó sino que le prometió devolverle su propiedad y enviarle a sus propios médicos y servidores para que le atendieran hasta que estuviera completamente restablecido.
Tras ordenar a sus sirvientes que llevaran al hombre a su casa, el emperador volvió a ver al ermitaño. Antes de volver al palacio el emperador quería repetir sus preguntas por última vez; encontró al ermitaño sembrando el terreno que ambos habían cavado el día anterior.
El ermitaño se incorporó y miró al emperador.
—Tus preguntas ya han sido contestadas.
—Pero, ¿cómo? —preguntó el emperador confuso.
—Ayer, si su majestad no se hubiera compadecido de mi edad y me hubiera ayudado a cavar estos cuadros, habría sido atacado por ese hombre en su camino de vuelta. Entonces habría lamentado no haberse quedado conmigo. Por lo tanto el tiempo más importante es el tiempo que pasaste cavando los cuadros, la persona más importante era yo mismo y el empeño más importante era el ayudarme a mí…
»Más tarde, cuando el herido corría hacia aquí, el momento más oportuno fue el tiempo que pasaste curando su herida, porque si no le hubieses cuidado habría muerto y habrías perdido la oportunidad de reconciliarte con él. De esta manera, la persona más importante fue él y el objetivo más importante fue curar su herida…
»Recuerda que solo hay un momento importante y es ahora. El momento actual es el único sobre el que tenemos dominio. La persona más importante es siempre con la persona con la que estás, la que está delante de ti, porque quién sabe si tendrás trato con otra persona en el futuro. El propósito más importante es hacer que esa persona, la que está junto a ti, sea feliz, porque es el único propósito de la vida.


viernes, 14 de septiembre de 2018

El significado de los demonios

Por Walter J. Velásquez

E mítico dios pan de la mitología griega
Orígenes de la palabra demonio
La palabra demonio proviene del vocablo griego “daímon”, que al pasar al latín se convirtió en “daemonium”. Inicialmente se refería a:

Ciertas divinidades menores o genios, no calificadas moralmente ni como malas ni como buenas, con función terrenal, como las ninfas o los sátiros, que en esta época no tenían un significado negativo sino que eran quienes protegían al ganado; o con misión mensajera, como Eros que era el del amor.”[1]

Demonios
Desde el punto de vista psicológico, los demonios son representaciones simbólicas de los aspectos de nuestra psiquis que no queremos reconocer. Es decir, aquello que nos negamos a aceptar en nosotros, lo proyectamos en la figura de un demonio al cual podemos culpar por nuestras acciones. De esta manera Lucifer representa el orgullo; Mammón la codicia; Asmodeo la lujuria; Leviatán la envidia; Belcebú la glotonería; Satán la ira y Belfegor la pereza. Y aunque parezca chiste, también hay un demonio llamado Titivillus, encargado de las faltas de ortografía. (Este demonio en particular ha poseído a muchos de nuestros jóvenes hoy en día).

Finalidad social de los demonios
En Colombia, el tristemente famoso asesino en serie Luis Alfredo Garavito, declaró que escuchaba voces malignas que lo incitaban a matar. Esto puede ser síntoma de una mente totalmente dividida en la cual su instinto sádico se personifica en una “voz diabólica”. Desde este punto de vista, los demonios pueden tener una finalidad social que consiste en permitirles a las personas evadir la responsabilidad por sus actos, acusando a un ente maligno que supuestamente los impulsa hacer el mal.

Origen sexual del diablo
La típica imagen del diablo es representada con cabeza y piernas de cabra. La razón de esto es que la cabra es asociada con la sexualidad. Podemos remontar el origen de esta representación del diablo en el dios griego Pan el cual era mitad cabra mitad humano, al igual que los sátiros de la mitología griega a los cuales se asocia con el deseo sexual. Por lo tanto, el diablo viene a ser un símbolo de los deseos sexuales propios del ser humano los cuales han sido negados y reprimidos de una forma toxica por la religión.

¿Para qué nos reprimen la sexualidad?
La represión de la sexualidad ha generado que este deseo natural se deforme en el inconsciente produciendo aberraciones que se traducen en crímenes cada vez más crecientes. La cura a esto sería volver a aceptar el sexo como algo natural y desprovisto de la etiqueta de “pecado”, algo de lo cual las personas pudieran gozar libremente. Pero la religión y los regímenes políticos como el socialismo en China o Rusia no permiten esto porque saben que quien controla el sexo, controla a la sociedad.

Posesiones demoniacas
Por lo tanto, la posesión demoniaca se da cuando, un deseo o aspecto inconsciente es negado con tanta fuerza que se genera una ruptura en la psiquis, donde el deseo rechazado adquiere cierta autonomía llegando a tomar el control de la mente del sujeto en lo que parece ser una posesión.

Esquizofrenia
De hecho la palabra esquizofrenia  proviene del griego skhizein = rajar, separar y phren = mente. Lo cual podemos traducir como “mente dividida”. Esta división se origina cuando no aceptamos nuestros propios sentimientos, lo cual produce un conflicto entre lo que sentimos y lo que se supone que deberíamos sentir.

Integrar la mente
El fin del conflicto se da cuando aprendemos a aceptar y acoger nuestros propios sentimientos de manera consciente lo cual conduce a la integración de nuestra psique. Ya que “si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede perdurar[2] la integración del reino de la mente es la clave para el Bienestar.




[1] https://deconceptos.com/ciencias-sociales/demonio

miércoles, 22 de agosto de 2018

El dolor es la puerta

Por Walter J. Velásquez

En la cultura de la felicidad fútil, el dolor emocional es el enemigo que debe ser negado, rechazado, reprimido e ignorado. Pero la experiencia demuestra que esto, aunque genera un alivio temporal, a largo plazo hace que la aflicción se haga más fuerte convirtiendo el dolor en sufrimiento.

Pero… ¿Y qué tal si el dolor en vez de ser el obstáculo a la felicidad sea una puerta? Suena paradójico ¿verdad? Pero es cierto, el dolor emocional es una puerta a la felicidad. Por ello, en vez de luchar contra la angustia, la depresión o la frustración, te invito a meterte por completo en ese sentimiento.

Meterte completamente en el dolor incluye estar plenamente consciente de las sensaciones que este produce en el cuerpo. Para que este proceso sea más fácil es importante empezar por ubicar el dolor emocional en tu cuerpo y respirar profundo. Con cada respiración imaginarás que el aire viaja a la parte del cuerpo donde está ubicado el dolor y haciendo que este se vuelva más intenso. A medida que la angustia o la ira, por ejemplo, se hacen más intensa te haces más consciente de ella. Esto significa sentir con el mayor detalle posible.

Cuando el dolor emocional deja de ser un enemigo y entras completamente en él, se convierte en una puerta que al atravesarla conduce a una sensación de paz y bienestar. Para la mayoría de las personas es toda una revelación darse cuenta de que el dolor contra el que luchaban para alcanzar la felicidad, en realidad es una puerta a ella. Al intensificar el dolor con cada respiración, este se asemeja a un globo que se infla hasta un punto donde no puede crecer más y entonces se desvanece por sí sólo dejando una sensación de tranquilidad en el cuerpo.

Así que la próxima vez que sientas la depresión, ansiedad, angustia o ira; entra en estos sentimientos conscientemente y descubre un “pasadizo secreto” a la felicidad. 

martes, 31 de julio de 2018

La diferencia entre Vivir en el Ahora y vivir el momento

Por Walter J. Velásquez


Hoy en día se habla mucho del concepto de “Vivir en el Ahora”. Esta es una filosofía de vida que comparten religiones antiguas como el Budismo Zen, psicoterapias modernas como la Terapia Gestalt o el Mindfulness y autores reconocidos como Eckhart Tolle.

Como cualquier concepto, Vivir en Ahora también puede llegar a banalizarse perdiendo así su sentido original. Algunos lo pueden confundir con el concepto de “vivir el momento” y usarlo para justificar toda clase de comportamientos tóxicos o destructivos. Por ello quise crear una lista que permita diferenciar los comportamientos de una vida basada en el Ahora, a una basada en el momento.

Vivir en el Ahora es:
  1. Tomar consciencia del instante presente por medio de alguno de los sentidos sensoriales
  2. Observar los comportamientos propios sin juzgarlos
  3. Cuando actúa de forma inconsciente y hace daño, reconocerlo y ofrecer disculpas
  4. Planear la vida, incluyendo las actividades del día o la semana, estando abierto a que el Universo muestre otros caminos
  5. Gastar el recurso económico con prudencia y equilibro, sin caer en los extremos de la tacañería ni del despilfarro
  6. Cumplir con los compromisos pactados, a menos que una fuerza mayor no lo permita
  7. Expresar el enojo o inconformidad de forma asertiva (clara, directa y respetuosa)
Vivir el momento es:
  1. Actuar de forma desenfrenada, siendo toxico consigo mismo o con los demás, justificándolo con la premisa de que “hay que vivir el momento plenamente”
  2. Actuar de forma inconsciente haciendo daño a otros o a sí mismo, y luego no reconocerlo ni disculparse, diciendo que eso sucedió en el pasado y por lo tanto ya no es relevante en el Ahora
  3. No planear en absoluto, faltando constantemente a sus compromisos
  4. No cumplir con sus compromisos de manera continua, diciendo que se presentó otra cosa y que como vive en el Ahora,  se enfocó en lo nuevo que apareció
  5. Gastar de forma compulsiva el dinero diciendo que la vida hay que disfrutarla Ahora
  6. Expresar su enojo o inconformidad de forma destructiva (con violencia verbal, física o psicológica), y luego justificarlo diciendo que estaba expresando sus emociones
  7. Usar el concepto del Ahora para evadir compromisos y responsabilidades constantemente

Como puedes ver, la diferencia entre Vivir el Ahora y vivir el momento es que en el primero estás Presente mientras que en el segundo actúas de manera inconsciente durante y después de la situación.

Cabe aclarar que cualquiera de nosotros puede, en cualquier momento, caer en alguno de los comportamientos de la segunda lista. Esto no nos hace “malos” o “inadecuados”, lo importante es saber reconocerlo y estar dispuestos a ser más Conscientes la próxima vez que estemos en una situación similar.

Ser Conscientes de un comportamiento, incluso después de que este pasara, ya es una victoria que nos permitirá afrontarlo con mayor Consciencia la próxima vez.


¿Conoces otros comportamientos que se puedan agregar a las listas? Colócalo abajo en los comentarios: 

jueves, 31 de mayo de 2018

La dictadura de la falsa felicidad


Por Walter J. Velásquez


Los autodenominados gurús de la felicidad le enseñan a sus seguidores que existen emociones “positivas” las cuales hay que potenciar y emociones “negativas” que deben ser destruidas, evitadas o neutralizadas. En la mayoría de seminarios de motivación, libros de autoayuda y sesiones de coaching se deja claro a sus participantes que hay que ser felices a costa de todo.

Desde un punto de vista más amplio, las emociones no son buenas ni malas. Dentro del ser humano existen una serie de emociones que forman parte de su paquete biológico, de su humanidad y que están ahí porque cumplen una función adaptativa específica.

Los seguidores de estos gurús de la felicidad pronto se dan cuenta de que, por más que lo intentan, no es posible sentirse felices todo el tiempo. Entonces experimentan sentimientos de culpa donde se enojan contra ellos mismos por no ser felices.

Con el fin de mantener ese imperativo moral de ser felices crean una máscara que llevan a todos lados la cual les permite fingir a sus amigos una felicidad postiza y superficial. Pero esta máscara no les alcanza para mentirse a sí mismos así que viven en un conflicto terrible con su propia humanidad.

Al rechazar sus emociones “negativas”, como ellos las llaman, estas se reprimen en el inconsciente donde se deforman y se degradan a medida que son negadas o ignoradas. Es así como el enojo se convierte en ira destructiva, el deseo sexual en lujuria incontrolable, la tristeza en depresión o el miedo en ansiedad.

La pregunta que surge es: ¿En qué momento de la historia nos enseñaron a negar nuestras propias emociones? Todo empezó en Estados Unidos durante el siglo XIX. En ese momento la religión estaba influida por el calvinismo el cual llevaba a las personas a ser muy pesimistas como si quisiera que vivieran en un estado de depresión permanente. Como una reacción a esta forma tan pesimista de ver la vida, surgió una corriente llamada Nuevo Pensamiento que promulgaba que solamente debíamos cultivar pensamientos y emociones “positivas”.

Así como el calvinismo llevaba a las personas a juzgarse a sí mismas y a sentirse culpables por el pecado; el Nuevo Pensamiento llevó a las personas juzgarse de forma despiadada y a condenarse por tener emociones espontaneas como la tristeza o el enojo.

En este punto, algunos lectores pueden estarse haciendo la pregunta: “¿Qué tiene de malo ser feliz o pensar de manera positiva?”. Mi respuesta es: No hay nada de malo en la felicidad. El problema es que rechazar ciertas emociones y potenciar otras no nos lleva a ser felices. Por el contrario, hace que el ser humano se divida a sí mismo viviendo en un conflicto constante entre las emociones que siente de manera espontánea y las emociones que piensa que debería sentir. Se genera una guerra interior constante entre “lo que es” y lo que “debería ser”.

Mi definición de felicidad es que esta es un estado de bienestar permanente. Para que haya bienestar todo el conflicto interior del hombre debe cesar. ¿Cómo puede haber bienestar en una persona cuando vive luchando contra sus propias emociones y sintiéndose culpable por no ser lo suficientemente positivo?

El bienestar real llega en el momento en que el ser humano deja de etiquetar sus emociones como “buenas” o “malas” y se convierte en un observador imparcial de las mismas. Cuando esto sucede, las emociones que antes se reprimían y con el tiempo terminaban desbocándose, empiezan a encontrar su equilibrio y a fluir de una manera más armónica.

No quiero que creas que esto es cierto solamente porque yo lo digo. Aplícalo en tu vida hoy mismo y observa lo que pasa. Por ejemplo, si sientes mucha ira, en vez de juzgarla como algo “negativo”, toma consciencia de la emoción. Lo primero que puedes hacer es ubicarla en tu cuerpo, sentirla, aceptarla y acogerla. Si haces esto a medida que respiras profunda y pausadamente, al poco tiempo sentirás que la emoción se transforma dejando una sensación de bienestar en todo el cuerpo.

Así que no estoy apelando a que seas pesimista o te mantengas triste o enojado todo el tiempo. De hecho estoy de acuerdo con que las personas alegres y optimistas tienen mayores probabilidades de tener éxito en la vida. He hablado de la pronoia como una actitud positiva ante la vida que te abre muchas puertas.

Lo que estoy señalando en este artículo es la falsa felicidad que venden en seminarios y conferencias, esa felicidad instantánea que quieres comprar como si fuera una mercancía barata.  

Te invito a conocer la verdadera felicidad que no consiste en estar riendo a carcajadas todo el día, sino en estar en paz contigo mismo y con el Universo. Este estado de bienestar se obtiene cuando abrazas todas tus emociones y todas tus experiencias aceptándolas de forma plena.



viernes, 13 de abril de 2018

Tantra, ¿Sexualidad o Consciencia?

Por Walter J. Velásquez 


Hoy en día hay una fuerte creencia de que el Tantra es un conjunto de técnicas relacionadas con la sexualidad. En realidad esta creencia es fruto de la desinformación.

El Tantra es una filosofía de origen oriental que considera que Todo es sagrado y celebra la vida como una manifestación de la Consciencia.

La mayoría de las creencias dividen la vida entre lo sagrado y lo profano. Ejemplo de esto son los templos sagrados (iglesias o ashram), ríos sagrados (como el Ganges), fechas sagradas (como el día 12 del mes 12 del año 2012), alimentos sagrados (como la eucaristía o la comida vegana), personas sagradas (gurús, canalizadores, sacerdotes), piedras sagradas (cuarzos, etc.). Cuando envolvemos todas estas cosas con un halo de sacralidad, estamos diciendo de manera indirecta que todo lo demás es profano.

Para el Tantra el lugar más sagrado en aquel en el que te encuentras, la fecha más sagrada es hoy, la persona más sagrada es la que está contigo en este momento, la cosa más sagrada que puedes hacer es lo que estás haciendo en este instante (ya sea bañarse, comer o tener sexo).

Pero desafortunadamente nos cuesta percibir la sacralidad de todas estas cosas puesto que generalmente estamos ausentes en lo que hacemos. Es decir, mientras comemos o hacemos ejercicio, casi siempre la mente está huyendo hacia el pasado o el futuro.

Experimentar cada instante y cada cosa como sagrada implica estar Presentes en lo que hacemos, estar Conscientes de ese instante, con nuestra atención puesta en ello. Aunque esto al principio puede ser difícil ya que la mente no está acostumbrada a ello, practicando la respiración consciente podemos entrenarnos para vivir de manera plena en el Aquí y Ahora.


Entonces, volviendo al tema de si el Tantra se relaciona con la sexualidad, la respuesta es que el Tantra considera el sexo como algo sagrado que requiere plena Consciencia. Pero no considera que el sexo sea más sagrado que comer, caminar o respirar. Por lo tanto la Consciencia que se aplica a la sexualidad se aplica a cualquier otra situación o cosa que se presente en el Aquí y Ahora.

sábado, 24 de febrero de 2018

De la paranoia a la Pronoia

Por Walter J. Velásquez


En un sentido más profundo, la vida es una proyección de tus pensamientos y emociones. Algunos han entendido esto e intentan, sin éxito, cambiar las condiciones externas de sus vidas por medio de afirmaciones positivas. El tema no es tan sencillo, puede que repitas muchas afirmaciones positivas desde la mente, pero la sala de proyección de la vida se encuentra en un nivel más profundo: el inconsciente.

Para transformar tu vida no es suficiente con tratar de cambiar los pensamientos “negativos” por pensamientos “positivos”. En realidad necesitas cambiar la actitud general hacía la vida. La actitud se compone de tres elementos: creencias, sentimientos y comportamientos. Les daré un ejemplo. Un amigo mío realiza muchas afirmaciones positivas buscando cambios en su mundo.  Sin embargo, su actitud ante la vida es negativa. Tiene la creencia de que el mundo es malo y está controlado por seres que quieren destruirnos, sus sentimientos hacía los demás suelen ser hostiles y su comportamiento es conflictivo en los lugares donde ha trabajado. ¿Importa cuántas afirmaciones positivas realice a diario? Por supuesto que no.

Cuando tenemos una actitud negativa ante la vida, sufrimos de algún nivel de paranoia. La paranoia es un trastorno que nos hace creer que los demás están en nuestra contra. Entonces dedicas mucho tiempo a pensar en conspiraciones planetarias y siempre crees que tus vecinos o compañeros de trabajo traen algo contra ti. Ahora, si creemos que la vida es una proyección de nuestras actitudes, entonces la actitud paranoica traerá una vida marcada por muchas dificultades en todos los niveles posibles.

Pero existe otra actitud más propicia: La pronoia. Esta es lo contrario de la paranoia, es la creencia de que el Universo está de tu parte. La pronoia llevada al extremo también puede ser perjudicial, ya que hará de ti una persona ingenua y fácil de engañar. Pero una pronoia equilibrada, es un tipo de actitud transformadora. 

La pronoia no es un pensamiento, es una actitud. Se basa en la creencia de que eres digno de ser feliz y que la vida conspira a tu favor para que vivas en esa felicidad. La raíz de la pronoia es una confianza profunda en el Universo, lo cual te lleva a tener sentimientos constructivos hacía la vida y comportamientos acordes a esto.

Desarrollar la pronoia requiere empezar por ser agradecido con la vida en todo momento. Y va más allá: agradecer incluso las crisis y entenderlas como oportunidades para crecer y aprender nuevas y valiosas lecciones. Entonces la vida ya no se dividirá en momentos “buenos” y “malos” porque entenderás que todos los sucesos son buenos en el sentido de que son las experiencias exactas que necesitas para tu aprendizaje y crecimiento. Al comprender esto, de repente dejas de quejarte y de buscar culpables de lo que te sucede, y empiezas a preguntarte para qué ha llegado esta crisis a tu vida, qué es lo que necesitas aprender, de qué peligro desconocido te está protegiendo la vida por medio de este obstáculo.

Cultivar la actitud de la pronoia te permite experimentar cómo el Universo te ama profundamente. De repente te conviertes en un imán que atrae aquello que te beneficia. Entonces ocurren coincidencias en tu vida que te conectan con las personas o las oportunidades que necesitabas. La vida deja de ser una lucha y se convierte en un bello y armonioso baile donde cada paso se sincroniza con el siguiente para llevarte cada vez más arriba en la espiral de la Autorrealización.


Si tienes una actitud paranoide hacía la vida empieza por observar tus pensamientos y emociones sabiendo que no son reales, de este modo empezarán a perder fuerza. Enfócate en ver las oportunidades y mantén una actitud de curiosidad que te permita descubrir cómo el Universo conspira para tu Despertar y felicidad. Por encima de todo: confía profundamente en el hecho irreversible de que LA VIDA SIEMPRE QUIERE LO MEJOR PARA TI.

viernes, 20 de octubre de 2017

No hay un “yo” llamado Walter J. Velásquez


Hace poco un lector de este Blog quedó confundido cuando, en el artículo Los cuatro “errores” que bloquean el Despertar, afirmé: “No soy nadie, no hay un “yo” que habla estas cosas”. El lector pregunta: “Si no hay un "yo" que habla estas cosas como dices, ¿Qué es lo que hay?

¿Qué es el yo?
El “yo”, o ego, es el apego más grande al que se aferra la humanidad. La gente lucha entre sí por demostrar que su “yo” es mejor que los otros “yo”. El nacionalismo, la violencia religiosa o la división de la política surgen cuando el “yo” se identifica a sí mismo con una ideología, nacionalidad o creencia. Es decir, el concepto del “yo” es la raíz misma de la violencia.

Incluso las personas que transitan la senda espiritual suelen estar muy apegados al concepto del “yo”. Muchos esperan ir al cielo al morir o trascender a otros planos superiores, siempre y cuando, puedan preservar una versión mejorada de su “yo”. Ellos quieren un “yo” libre de los apegos mundanos, pero el problema es que el “yo” en sí mismo es el principal apego.

Ahora examinemos si realmente existe el “yo” o la personalidad. Esta última palabra tiene origen griego y significa mascara. La personalidad es un constructo de la mente conformado por elementos del carácter que se han ido formando por medio de las experiencias previas. Es decir, que el “yo” es la suma de recuerdos de experiencias pasadas. Lo que hace la mente es unir todos estos recuerdos para crear una historia personal a la que llamamos “yo”. Esta historia nunca es objetiva, siempre reúne los elementos que la mente quiere proyectar. Así que existen “yoes” exitosos, “yoes” victimas, “yoes” seductores, etc.

La Consciencia
Más allá del “yo” y de la mente existe la Consciencia. Mientras el “yo” califica cada experiencia en la dualidad de bueno y malo, la Consciencia es no-dual, por lo tanto no emite juicios acerca de las experiencias. Mientras el “yo” se imagina separado del resto, la Consciencia sólo percibe Unidad. Trascendemos al nivel de la Consciencia cuando empezamos a observar al “yo” desde la perspectiva de un observador externo que no juzga ni califica.

Entonces si no hay un “yo”, ¿Qué es lo que hay? Lo que existe es un organismo que forma parte de un Campo más grande que es el Universo. Aunque el organismo parece estar separado del Universo por la frontera llamada piel, en realidad está interconectado él ya que respira, come, suda y defeca absorbiendo elementos del Universo y regresándolos a este en un proceso constante de retroalimentación.

La parábola de la ola y el océano ilustra muy bien el concepto del “yo”. El océano es una metáfora del Todo (el Universo). Las olas representan los organismos humanos. Cuando la ola emerge a la superficie cree que está separada del océano. Empieza a fijarse en otras olas y se compara con ellas viéndose o más chica o más grande. Cuando la ola se sumerge de nuevo en el océano pierde la noción del “yo” y se ve a sí misma como el océano.



Es importante aclarar que no estoy apelando a renunciar a nuestra identidad ya que sin ella no es posible funcionar en el mundo moderno. Podemos dejar que este “yo” funcione, lo más importante es observarlo constantemente. Cada vez que es observado este pierde espacio, el cual es llenado por la Consciencia. Podemos seguir funcionando en el mundo sabiendo que no hay un “yo” o un hacedor detrás. No hay un “yo” que respira, solamente existe el proceso de respirar. No hay un “yo” que piensa o siente, sólo existe el proceso de pensar o sentir. No hay un “yo” que camina, solamente existe el caminar. No hay un “yo” que sufre, solamente existe el sufrimiento.

En conclusión podemos decir lo siguiente:
  • Existen organismos humanos que forman parte de un Campo más grande llamado Universo.
  • Existe una Consciencia Universal no-dual que abarca todos los organismos y objetos del Universo.
  • El organismo humano posee una mente, la cual crea la ilusión del “yo”.
  • El “yo” se basa en la mentira de estar separado del todo, dicha separación es la raíz de la violencia.
  • Se puede trascender el “yo” cuando este es observado desde la Consciencia.
  • Para que la observación sea correcta no pueden haber juicios acerca de las actividades del “yo”.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Ni cagar ni bajarse de la bacinica

Por Walter J. Velásquez

Una vez le preguntaron a Fritz Perls acerca de la meditación. Él respondióː “Meditar es ni cagar ni bajarse de la bacinica”. Algunos han visto esto como un desprecio a la meditación, pero yo no lo veo de esa manera. Siento que Perls se refería a las personas que dividen su vida en dos partesː una cuando meditan y otra cuando no están meditando. Me explico mejorː muchas personas usan la meditación como un escape a la realidad, se zambullen en ella para evadir sus problemas y dificultades. Es como si se hipnotizaran para tener una experiencia placentera y luego… cuando salen de nuevo a la vida se identifican con su ego y se sumergen en todos sus dramas de una manera completamente inconsciente.

La meditación verdadera debería considerarse como una preparación para enfrentar la vida diaria, en vez de como un escape a la vida. Por ejemplo, la meditación Vipassana permite que el individuo se haga consciente del Universo a través de sus sentidos y pueda Darse Cuenta de sus pensamientos y emociones. Entonces, si se la toma como una preparación, al salir a la calle el individuo estará más atento a sus propias actitudes, palabras o comportamientos; estará más atento a los sonidos, olores y colores que lo rodean. Al hacer esto la vida entera se convierte en una meditación permanente. Entonces ya no hay una división entre meditar y no meditar. Lo que se genera es un continuum del Darse Cuenta en todo momento.

Por supuesto, no estoy diciendo que sea sencillo estar a cada momento en Consciencia del momento presente. Muchas veces nos perderemos en nuestras divagaciones acerca del pasado o el futuro. Sin embargo al tomar la decisión de intentarlo cada día, sin importar cuantas veces nos perdamos, estaremos desarrollando un hábito muy saludable. Desarrollar el hábito de estar presentes en el Ahora puede ser un proceso que requiere práctica. Lo más importante es empezar Ahora mismo, al terminar de leer este texto, tomando consciencia de tu respiración por unos segundos.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Los cuatro “errores” que bloquean el Despertar

Por Walter J. Velásquez


En la búsqueda de la espiritualidad, muchos empiezan a jugar el juego del santurrón. Un santurrón es una persona que quiere cambiar todo lo que no le gusta de sí mismo, y empieza a adoptar comportamientos “espirituales” que se reflejan en su forma de hablar, de vestir, de comer, etc. Pero todo esto es realmente falso, la mayoría de los comportamientos que adopta son imitaciones. Imitan a Buda, a Jesús o a cualquier otro maestro; lo cual impide que puedan ser auténticos y reales.

El primer error de los buscadores espirituales es el concepto mismo de la búsqueda. Buscar implica que estamos incompletos y que no aceptamos plenamente el Ahora. Por ello buscamos una “verdad” que supuestamente debe estar en alguna doctrina o en alguna experiencia mística que se encontrará en el futuro.

El Ahora siempre trae lo que necesitamos para aprender y despertar, pero la mayoría de las personas quieren escapar del Ahora en búsqueda de un "futuro mejor”. Si dejamos de buscar y estamos atentos a captar el regalo que es el presente, entonces estaremos listos para estar Despiertos a cada instante. Aquí y Ahora ya estamos completos, solamente necesitamos empezar a integrar esas partes de la personalidad que rechazamos. Cuando hacemos esto nos damos cuenta de que en aquello que rechazábamos de nosotros mismos había una cantidad inmensa de energía para ser usada a nuestro favor.

El segundo error es la búsqueda del cambio. Querer cambiar la conducta o la forma de pensar involucra que estamos en conflicto con el Ahora, incluso cuando el Ahora implique nuestras imperfecciones del presente. No estoy diciendo que demos rienda suelta a esas “imperfecciones” de manera deliberada, ya que esto implicaría entrar en otra clase de juego del ego. Lo que digo es que podemos hacernos Conscientes de nuestros pensamientos y conductas sin juzgarlas.

Cuando aprendemos a observarnos a nosotros mismos entonces los pensamientos y comportamientos basados en el ego empiezan a perder fuerza por sí solos, ya que lo que mantiene estas conductas es el hecho de que son automáticas e inconscientes. En el momento en que empezamos a observarnos a nosotros mismos sin juzgarnos se genera un proceso de transmutación real, de un cambio genuino que viene desde adentro, del Ser del individuo. Una persona madura acepta todo aquello que le guste de sí y lo que le disgusta, por lo tanto no vive en guerra contra sí mismo y se transforma de una manera lenta y segura.

El tercer error de las personas espirituales es creer que hay un mundo espiritual separado del mundo material. El cielo o el infierno están aquí y ahora, en el momento presente, y dependen de la actitud con que miramos la vida misma. El Despertar no se dará en el “cielo lejano” ni cuando la Tierra ingrese a otra “dimensión” más avanzada. El Despertar sólo puede ocurrir Aquí y Ahora, y esto sucede cuando estamos atentos al presente con nuestros cinco sentidos. Muchas personas desprecian el presente, desprecian el cuerpo y la experiencia material. Ellos buscan la salvación en el futuro, por ello nunca la podrán encontrar, ya que el futuro no existe.

Toda experiencia es “espiritual” ya que tiene todo lo que la persona necesita para su crecimiento. Por ejemplo, una prostituta está viviendo la experiencia más adecuada que el Universo le puede dar para su aprendizaje. Por ello es tan absurdo juzgar a otros por su comportamiento.

El cuarto error de los buscadores espirituales es quedar atrapados en los “debería”. Ellos se inscriben en una doctrina o creencia y a continuación empiezan a adoptar los comportamientos que otros han delineado. “Deberías vestir de este color”, “No deberías comer esta comida”, “Deberías hablar de esta manera”. Cuando adoptamos los “deberías” que otros han impuesto entonces empezamos a actuar en la vida de acuerdo a un guion establecido, esquematizado, estereotipado. De esta manera creamos un libreto con unas respuestas pre establecidas para cada situación. En ese momento estamos muertos, dejamos de Ser. Una persona así es totalmente predecible, todos saben qué esperar de ella. Esto le encanta a la mayoría de los líderes religiosos porque saben que cuando alguien actúa así es porque está bajo su control.

Por otro lado, una persona que está atenta al Ahora con sus cinco sentidos no es predecible, ella reacciona de acuerdo a las necesidades que presenta la situación. Cuando estamos Conscientes de lo que está sucediendo en el momento presente veremos que la situación misma nos dirá si hay que huir, actuar, hablar o callar. Esto irrita a los líderes religiosos, por ello ni siquiera estarán de acuerdo con que leas estas líneas.


Por último, ¿Quién soy yo para señalar los “errores” de los buscadores espirituales? En primer lugar no soy nadie, no hay un “yo” que habla estas cosas. Antes de esto hubo un “yo” que pasó por todos estos errores para darse cuenta de que no conducían a ningún lado, excepto, perder la conexión con el Ser. Y en segundo lugar quiero aclarar que a lo que me refiero como “errores” es a experiencias necesarias de aprendizaje. Lo cual quiere decir que esos “errores” fueron absolutamente necesarios, peldaños diseñados para nuestro crecimiento. Por lo tanto es inútil tratar de presionar a otros para que dejen de estar en el “error”. Cada fruta madura a su tiempo, no antes ni después. Aceptar esto es un síntoma de que realmente aceptamos el Ahora tal como es.

viernes, 9 de junio de 2017

La violencia del cambio

Por Walter J. Velásquez

Toda la violencia del ser humano surge de su necesidad de cambiarse a sí mismo. El cambio ya implica una actitud agresiva en contra de su propia naturaleza. Sé que muchos pueden objetar esto diciendo que una persona agresiva o adicta debe procurar por cambiar y convertirse en alguien pacífico y tranquilo. Pero esto es lo que hemos estado tratando de hacer por milenios y no ha funcionado. Observemos las religiones que más procuran cambiar al ser humano como son el judaísmo, el cristianismo y el islam. Ellos han creado la mayoría de las guerras, desde las cruzadas hasta el fundamentalismo islámico.

En vez de tratar de cambiar, yo invito a las personas a aceptarse a sí mismas tal como son. En vez de luchar contra su ira, deberían entrar en la ira, sentirla, aceptarla y ser conscientes de ella. Al hacerlo, la ira perderá su fuerza, la intensidad que surge cuando se trata de reprimirla. Esto es lo que hacen los budistas Zen o los estudiantes del Vedanta Advaita. Por ello no escuchas de que un seguidor de Ramana Maharshi o un monje Zen se inmolen en una embajada para reivindicar una causa social o religiosa. Ellos observan sus pensamientos y emociones sin entrar en conflicto, entonces sucede una transformación a un nivel más profundo.

Alan Watts, en “La vida como juego” afirma que “Cuando más tratamos de poner las cosas en orden, más las embrollamos”. Esto es cierto para nuestras emociones. Muchas religiones creen que las emociones son diabólicas y luchan para destruirlas. Pero la fricción que se genera sólo logra que las emociones se desboquen creando aberraciones. Es así como el enojo se convierte en cólera; la tristeza en depresión; el miedo en ansiedad, el deseo sexual en perversión, etc. todos estos trastornos surgieron cuando empezamos a tratar de cambiar aquello que en principio era natural.

El sabio no trata de cambiar sino que acepta lo que es plenamente. En la Terapia Gestalt se habla del principio de auto-actualización, el cual consiste básicamente en “Ser lo que se es y no lo que se debería ser”. Esto implica observarse a sí mismo (pensamientos, emociones, comportamientos) sin juzgarse ni ponerle etiquetas a lo que se ve. Esto produce un Darse Cuenta que en sí mismo es transformador. Este es el principio de Blake, dejar al loco persistir en su locura para que se convierta en sabio.

Si en vez de luchar contra la tristeza, que es una emoción natural, persistes en ella sintiéndola sin ninguna resistencia, está se transformará por sí sola. Pero las personas entran en conflicto con la tristeza, entonces crean una falsa alegría para esconderla y mientras tanto, la tristeza así reprimida se deforma y  termina socavando los cimientos de la psiquis humana. Vivimos en una cultura de la felicidad donde está prohibido sentirse triste. Esto ha ocasionado que la depresión llegue a ser la segunda causa de ausentismo laboral en los países desarrollados.


Si cuando viéramos a un amigo triste, en vez de pedirle que esté feliz, lo acompañáramos para que pudiera vivir plenamente su tristeza, prestaríamos un gran servicio. Pero lo que hace la mayoría es exhortar al otro para que se engañe a sí mismo. Por ello aliento a las personas a ser auténticas, lo que incluye ser sinceros y permitir que los estados emocionales fluyan como un río hasta que se resuelvan por sí solos. Si pones una barrera para detener el río, tarde o temprano la romperá destruyendo lo que encuentre a su paso. No luches contra el río, fluye con él.