lunes, 14 de enero de 2013

Jesucristo y el fútbol


Jesucristo nos dijo que nunca había visto un partido de fútbol, de manera que mis amigos y yo lo llevamos a que viera uno. Fue una feroz batalla entre los Punchers, protestantes, y los Crusaders, católicos. Marcaron primero los Crusaders. Jesús aplaudió alborozado y lanzó al aire su sombrero. Después marcaron los Punchers y Jesús volvió a aplaudir entusiasmado y nuevamente voló el sombrero por el aire. 

Esto pareció desconcertar a un hombre que se encontraba detrás de nosotros. Dio una palmada a Jesús en el hombro y le preguntó: ¿A qué equipo apoya usted, buen hombre?

¿Yo? -respondió Jesús visiblemente excitado por el juego-. ¡Ah!, pues yo no apoyo a ningún equipo. Sencillamente disfruto del juego. El hombre se volvió a su vecino de asiento y, haciendo un gesto de desprecio, susurró: Hum... un ateo.

Cuando regresábamos le informamos en pocas palabras a Jesús acerca de la situación religiosa del mundo actual: Es curioso lo que ocurre con las personas religiosas, Señor -le decíamos-, "siempre parecen pensar que Dios está de su parte y en contra de los del otro bando.

Jesús asintió: Por eso es que yo no apoyo a las religiones, sino a las personas -nos dijo-. Las personas son más importantes que las religiones. El hombre es más importante que el sábado.

Deberías tener cuidado con lo que dices -le advirtió muy preocupado uno de nosotros-. Ya fuiste crucificado una vez por decir cosas parecidas, ¿te acuerdas? Sí... y por personas religiosas precisamente -respondió Jesús con una irónica sonrisa.

Anthony de Mello, El canto del pájaro, p. 189 

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