miércoles, 29 de mayo de 2013

El ego siempre necesita tener la razón

Una característica intrínseca del ego es su necesidad de tener siempre la razón. Esta característica la he podido ver en mí mismo desde hace mucho tiempo. Últimamente la he podido observar más claramente, ya que los miembros del grupo religioso al que pertenecí, han dedicado una buena parte de su tiempo a comentar en el Blog y en Facebook para demostrar que estoy equivocado. Identificado con el ego, les he seguido su juego buscando demostrarles que soy  “yo” quien tiene la razón.

Reflexionado sobre este punto más detenidamente, he llegado a varias conclusiones:

1)      Que por más que ellos me escriban y argumenten no me podrán convencer de que estoy equivocado.
2)      Que por más que yo responda o argumente no podré convencerlos de que “yo”[1] tengo la razón.
3)     Que el que discute no busca la verdad, sino defender sus argumentos y demostrar que el otro está equivocado. Por lo tanto, toda discusión es inútil desde un principio.

Basado en estas conclusiones, siento que es inútil seguir contestando cada argumento contrario, ya que es el ego el que quiere contestar para demostrar su supuesta superioridad sobre el otro. Además, en los últimos días el número de comentarios a aumentado, lo cual está tomando una cantidad de tiempo considerable, tiempo al cual puedo darle un uso más efectivo dedicándolo a mi familia, a mi empleo y a la universidad, o simplemente a sentándome en un banco del parque a contemplar el atardecer. Pero definitivamente es absurdo e inútil dedicar mi tiempo a discusiones de ego contra ego que no llevan a ninguna parte.

Yo no creé mi Blog para convencer a nadie o reclutar miembros para una nueva secta. El objetivo de este es el Despertar de la Consciencia, y existe para que quien quiera lo lea, y quien no esté de acuerdo con él, pues simplemente no lo lea. Y si alguien no está de acuerdo con él, y a pesar de ello lo lee, que lo haga, de eso se trata la libertad de expresión. Pero yo también tengo derecho a ser libre y emplear mi tiempo en actividades que considero constructivas para mi vida y mi Despertar, y definitivamente enfrascarme en discusiones religiosas en pleno siglo XXI, no es una de esas actividades.

Sin embargo, tengo que ser franco y reconocer que hay una voz que me dice que al dejar de responder van a decir que soy un cobarde y que escondo mi cabeza en la arena. Esa voz se llama orgullo, y proviene del ego. Pero al mismo tiempo la voz del Ser que YO SOY me dice que es el ego el que teme ser juzgado por mi silencio, y que debo aprovechar esta oportunidad para hacer que el ego se reduzca.

El ego tiene una imagen de sí mismo muy bien definida, y no quiere que nadie dañe esa imagen. En mi caso, este se resiente cuando escriben cosas sobre mí y sobre mi vida que sé que no son verdad. Al respecto Eckhart Tolle, a quien considero un verdadero maestro espiritual, dice lo siguiente:

No reaccionar al ego de los demás es una de las formas más eficaces no solamente de trascender el ego propio sino también de disolver el ego colectivo de los seres humanos. Pero solamente podemos estar en un estado donde no hay reacción si podemos reconocer que el comportamiento del otro viene del ego, que es una expresión de la disfunción colectiva de la humanidad. Cuando reconocemos que no es personal, se pierde la compulsión de reaccionar como si lo fuera. Al no reaccionar frente al ego logramos hacer aflorar la cordura en los demás, es decir, oponer la conciencia incondicionada a la condicionada. En ocasiones quizás sea necesario tomar medidas prácticas para protegernos contra personas profundamente inconscientes. Y podemos hacerlo sin crear enemistad. Sin embargo, la mayor protección es permanecer en la conciencia. Una persona se convierte en enemiga cuando personalizamos la inconciencia de su ego. No reaccionar no es señal de debilidad sino de fuerza. Otra forma de expresar la ausencia de reacción es el perdón. Perdonar es pasar por alto o no reparar. No reparamos en el ego sino que miramos la cordura alojada en la esencia de todos los seres humanos.[2]

Esto va muy en línea con Jesús, quien dijo:

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. [3]

Lo que enseña Jesús es a no reaccionar y poner la otra mejilla. Eso es justamente lo contrario a lo que he estado haciendo, por miedo a sentir que mi ego se empequeñezca al dejar de defenderlo cuando otros lo critican. Entendiendo esto, veo que aquí hay una gran oportunidad para consumir el ego, al permitir la crítica y no reaccionar. Esto se puede ilustrar con una historia zen muy popular:

Hakuin, un maestro Zen, vivía en una aldea del Japón. Era tenido en alta estima y la gente acudía a él en busca de enseñanzas espirituales. Un día, la hija adolescente de su vecino quedó embarazada. Cuando los padres, furiosos, exigieron conocer el nombre del padre, ella finalmente dijo que se trataba de Hakuin, el maestro Zen. Llenos de ira, los padres buscaron a Hakuin, lo llenaron de improperios y le dijeron que su hija había confesado que él era el padre. Pero el maestro se limitó a decir, "¿De veras?"

La noticia del escándalo se difundió por toda la aldea y más allá de sus confines. El maestro perdió su reputación, pero no le importó. Nadie acudió nunca más a visitarlo, pero él permaneció inmutable. Cuando nació el bebé, los padres se lo llevaron a Hakuin. "Usted es el padre, de manera que tendrá que hacerse cargo". El maestro le proporcionó todo su cariño al bebé. Un año más tarde, la madre, arrepentida, confesó que el verdadero padre era un joven que trabajaba en la carnicería. Desolados, los padres acudieron a presentar sus disculpas a Hakuin y a solicitar su perdón. "Realmente lo sentimos mucho, hemos venido a llevarnos el bebé. Nuestra hija confesó que usted no era el padre". "¿De veras?" fue todo lo que dijo cuando les devolvió al bebé.

El maestro reacciona exactamente de la misma manera ante la falsedad o la verdad, las buenas o las malas noticias. Permite que la forma del momento, buena o mala, sea como es, de manera que no se involucra en el drama humano. Para él, lo único que existe es el momento presente, y ese momento es como es. No personaliza los sucesos. No es víctima de nadie. Está tan íntimamente unido con lo que sucede, que el suceso no puede ya ejercer poder sobre él. Es solamente cuando oponemos resistencia a lo que sucede que quedamos a merced de los sucesos y entonces es el mundo el que determina si hemos de ser felices o infelices.

El bebé recibe cariño y cuidados. Lo malo se vuelve bueno gracias al poder de la no resistencia. Respondiendo siempre a lo que exige el momento presente; se separa del bebé cuando llega la hora de hacerlo.[4]

Para pelear se necesitan dos. Pero ahora, los contradictores de es Blog no van a encontrar con quién luchar. Tienen permiso para hacer una lista de mis “pecados” y para contradecir todo aquello que quieran. Mi tiempo es muy valioso y no pienso gastarlo respondiendo al ego herido de algunos que no pueden aceptar que alguien se ha salido de la prisión mental de sus creencias y es libre. Para el gorrión que ha crecido desde pequeño en una jaula, volar es una enfermedad, por eso odian al que vuela.

Ahora, lo he dicho reiteradas veces, no pretendo decir que este Blog es la verdad. Porque la verdad es algo que sólo se puede experimentar personalmente. Este Blog te brinda las herramientas para que experimentes por ti mismo el Despertar, eso es todo. Tampoco me propongo como un nuevo maestro perfecto. Desde que practico la autoobservación, se han consumido la mayoría de mis miedos y hábitos perniciosos –cosa que no había sucedido en todos los años de estar en enseñanzas espirituales- pero eso no quiere decir que sea perfecto. El Ser es perfecto y puro, la mente es imperfecta, y mientras me permita identificarme con la mente en ciertos espacios de mi vida, puedo caer en sus juegos. La diferencia es que ahora puedo verlo claramente y consumir cualquier patrón con la luz de la Consciencia, pero no busco ni espero convertirme en un ser humano perfecto, una especie de robot programado que jamás se equivoca.

Una cosa que me prometí cuando dejé el camino que seguía anteriormente, fue nunca enseñar nada que no haya vivido y experimentado. Y eso es lo que he hecho, todo lo que publico en este Blog es fruto de la experiencia, y lo mejor de todo, es que cualquiera puede replicarlo en su vida y demostrar que funciona. Desde ese punto de vista este Blog tiene un tinte científico, es decir, permite que cualquiera pueda replicar y comprobar los experimentos que yo mismo he hecho. Así que no esperen grandes teorías, porque de lo único que hablaré es de la vida misma, vivida desde la sencillez y la espontaneidad del Ser.

Así que decido poner la otra mejilla y no responder a menos que sienta que se trata de alguien que sinceramente quiere aprender. Puedo incluso responder a aquellos que no estén de acuerdo con algo que escriba, siempre y cuando quieran crecer para aprender o enseñarme algo nuevo que yo no había podido ver hasta ese momento. Desde que empecé  a escribir este artículo mi hija de 11 meses ha venido cuatro veces a mí buscando que la cargue, que le prepare su biberón o simplemente que le dedique un poco de tiempo. Considero un crimen dejar de dedicar tiempo a mi hija por responder a discusiones inútiles y eternas.

Lo que le digo a los contradictores de este Blog es lo siguiente: tienen permiso para seguir escribiendo todo cuando quieran (críticas, argumentos, chismes, etc.), lo cual me servirá a mí para tomar consciencia de mis reacciones, aunque les confieso que no leeré sus escritos, especialmente cuando sean demasiado largos.  Sinceramente les digo desde mi corazón: gracias por ayudarme en mi Despertar, sin ustedes no hubiera podido reconocer lo que he expuesto en estas palabras.







[1] El “yo” entre comillas se refiere al ego.
[2] Eckhart Tolle, Una Nueva Tierra.
[3] Mateo, capítulo 5
[4] Eckhart Tolle, Una Nueva Tierra.

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