sábado, 1 de junio de 2013

La causa emocional del SIDA

Virus del SIDA
Cada vez que experimentas una emoción, el cerebro genera neurotransmisores que viajan a las células cargándolas con la información correspondiente (amor, ira, culpa, miedo o valentía). Cuando has bombardeado a tus células por demasiado tiempo con el mismo tipo de información, estas terminan alterando su funcionamiento –e incluso su forma- ya sea positiva o negativamente.

Lo que quiero decir con esto es que las enfermedades tienen una causa emocional. Entonces, ¿Cuál es la causa del SIDA? Esta enfermedad consiste en una incapacidad del sistema inmunológico del cuerpo para responder ante virus o bacterias provenientes del exterior. Es como si el cuerpo se rindiera y decidiera no vivir más, en cierto modo, es una forma de suicidio pasivo inconsciente.

Como sabes, en principio el SIDA fue una enfermedad casi exclusiva de los homosexuales.  Nuestra sociedad hipócrita y religiosa, en vez de buscar una manera de ayudarlos, los condena a pesar de que nadie decide conscientemente ser homosexual. Al experimentar el rechazo social y la culpa, el homosexual termina odiándose a sí mismo, y atrae el SIDA como la materialización de ese odio inconsciente.

En un artículo anterior exploramos las causas psicológicas de la homosexualidad y la posibilidad de superar esta condición que es una máscara como cualquier otra –ni mejor ni peor- que el orgullo, el rencor, el racismo o la ira. Este artículo examina la forma extrema como el concepto de pecado creado por la religión organizada puede llevar a alguien a sentir tal estado de vergüenza y culpa, que termina odiándose y destruyendo su vida por medio del SIDA.

La actitud negativa de muchas personas hacía los homosexuales o enfermos de SIDA lo único que hace es agravar su condición. Nuestro rechazo genera en ellos odio o culpa, el cual termina proyectándose contra ellos mismos. El hecho de que un vecino tuyo sea homosexual no afecta para nada tu vida. Tus hijos no serán homosexuales por ver su ejemplo, ellos serán homosexuales únicamente si no cumples plenamente con tu función de padre o madre. Pero al rechazar a ese vecino, al discriminarlo, no le ayudas para nada pero sí le haces a él o ella un daño terrible, que sólo pueden superar completamente cuando se dan cuenta de que no son su mente y de que el Ser Puro que son no puede dañar ni ser dañado.

El amor y la aceptación son la cura para muchos de los males del mundo. Pero, desafortunadamente la religión, en vez de servir para que nos amemos unos a otros como enseñó Jesús, sirve para sembrar el odio y la discriminación. Las personas se odian las unas a las otras porque creen que su región es verdadera y la del otro es falsa. La gente ha pervertido la esencia del mensaje de Jesús o Buda y ahora enseñan que el amor es signo de debilidad y no de grandeza. Pero una sociedad movida por el odio, la homofobia, o la discriminación religiosa no puede ser sostenible a largo plazo.

Una dosis diaria de amor es necesaria para crear un mundo mejor. Ya lo intentamos durante mucho tiempo odiando y rechazando y no funcionó. Es hora de cambiar la estrategia. Albert Einstein dijo alguna vez: “Locura es seguir haciendo las mismas cosas y esperar resultados diferentes”. ¿Estás listo para el cambio?




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