martes, 6 de mayo de 2014

En Jesús no hay pasado ni futuro

Hoy en día muchas personas se desgastan pensando en los detalles personales de la vida de Jesús, que cuántos hijos tuvo, que si se casó, que si viajó a Cachemira o estuvo en la India. Hace años dejé de hacerme tantas preguntas y entendí que Jesús es el Maestro del Amor por excelencia y que lo mejor que podemos hacer para entender a Jesús es convertirnos en mensajeros del Amor al igual que él. Hoy quiero compartir esta interesante reflexión de Eckhart Tolle sobre Jesús, su vida y su obra:


“Se aclararán muchos malentendidos y falsas creencias sobre Cristo si usted se da cuenta de que en Cristo no hay pasado ni futuro. Decir que Cristo fue o será es una contradicción de términos. Jesús fue. Fue un hombre que vivió hace dos mil años y realizó la Presencia divina, su verdadera naturaleza. Y por lo tanto dijo: "Antes de que Abraham fuera, yo soy". No dijo: "Yo ya existía antes de que Abraham hubiera nacido". Eso hubiera significado que estaba todavía en la dimensión de la identidad con el tiempo y la forma. Las palabras Yo Soy usadas en una frase que empieza en pasado indican un cambio radical, una discontinuidad en la dimensión temporal. Es una afirmación de tipo Zen de gran profundidad. Jesús intentó comunicar directamente, no a través del pensamiento discursivo, el significado de la presencia, de la autorrealización. Había ido más allá de la dimensión de la conciencia gobernada por el tiempo, al reino de lo intemporal. La dimensión de la eternidad había venido a este mundo. Eternidad, por supuesto, no significa tiempo sin fin, sino negación del tiempo. Así pues, el hombre Jesús se convirtió en Cristo, un vehículo para la Consciencia pura. ¿Y cuál es la definición de sí mismo que hace Dios en la Biblia? ¿Dijo Dios "Yo siempre he sido y siempre seré"? Por supuesto que no. Eso habría dado realidad al futuro y al pasado. Dios dijo: "YO SOY EL QUE SOY". No hay tiempo aquí, sólo presencia.”

Eckhart Tolle

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